martes, 21 de mayo de 2013

Crónicas desordenadas

1) Crónica de una pupila dilatada

El irreverente no dejaba de aporrear el teclado, con rabia, con una energía irrespetuosa.
Ensordecedor y molesto, terminaba siendo intrigante y, conforme avanzaban los minutos y acompañado de esa mirada fija en la pantalla, nos alimentaba la curiosidad. 

Dábamos por sentado que se comunicaba con alguna aficionada de novelas de tres al cuarto que aprendió a gatear sobre los titulares que anunciaban la muerte de Lady Di (mucho esperar de ella, si es que en su casa se molestaron en gastar plata en comprar la prensa).

Los ojos, hipnotizados, revelaban la emoción de imaginarse ya a la nena amontonando los peluches bajo la manta de la cama para que, a la vez que simulaban su tierna figura de ángel adolescente, no vieran cómo, a partir de las 10 y 37 de la noche la falda yacía en suelo desconocido. 

2) Crónica de una oración enchispada

 'Démonos la mano y cantemos como hermanos. Oremos por nuestros pecados, roguemos a Dios su bendición por todos nosotros y que estemos siempre perdonados. Pero no se olviden de rogar rápido porque el whisky se calienta y las mujeres se enfrían.'

La carcajada ensordeció a los propios mariachis que esperaban en la entrada y es que los empleados cobraban una extra a fin de mes (con la que, de hecho, alcanzaban para comer) si mostraban simpatía ante los inoportunos comentarios de Don Alguien. Los aplausos, eso sí, no eran válidos porque resultaban demasiado forzados.

3) Crónica de una lesbiana anunciada

 'No podía más, le he dicho la verdad a mis padres'.
'¿Y bien?¿Cómo reaccionaron?'
'Dicen que qué empeño el mío de ir contra natura'.

viernes, 26 de abril de 2013

¡EL VIAJE DEL ACORDEÓN!

Entre legañas y bostezos me decía esta mañana 'Macondo ya no me entretiene como antes'.

Qué triste si este hubiera sido el último pensamiento de esta españoleta, la misma que hubiera protagonizado la portada del periódico Q'hubo de mañana. Y es que este 'EL CASO' colombiano gritaría (y digo gritar y no titular porque sus portadas siempre están en mayúsculas y con exclamaciones) '¡EL VIAJE DEL ACORDEÓN!'* con una imagen de mi cuerpo aplastado por la puerta de una buseta.

Y es que al conductor, si un usuario le pide que le 'regale una parada', no importa quien bloquee la entrada al bus -por  semejante hacinamiento- : la abrirá así le cueste a alguien la vida (en este caso la mía).

Siento, tras 6 meses en este país, seguir sorprendiéndome por estos troncomóviles pero, sinceramente: son dignos de estudio o, perdonen, seré yo la rara que no entiende que solicitar al piloto que frene cuando, 5 metros atrás, acaba de dejar a otro insolente pasajero es un nivel de comodidad insolidaria preocupante.

O seré yo la única que no soportaría provocar, en plena carrera séptima de Bogotá, la muerte de una veintena de personas (pero no importa, serían estratos bajos y, seguramente, su vida se limitaría a 'ganar platica y procrear como ratas' - permítanme la Vallejada). No, no me iría tranquila a dormir si toda esa gente se matara por que yo hipnotizara al chófer con solo levantar el brazo y lo inhabilitara, así, a ver al resto de vehículos que circulan en la calzada cuando atraviesa los tres carriles hasta llegar a mí. Será que la vida de esa gente equivale a unos 1.500 pesos (65cent).

Tanto que me quejo y no dejo de usar estos pequeños e incómodos kamikazes de luces discotequeras y estampitas del señor Dios.

¿Por qué sigo montándome, entonces? La respuesta es que no se me ocurre, a las 5.30 de la mañana, café o ducha fría más efectivos para despertarte que la tensión de elegir tu último pensamiento antes de desaparecer de este mundo al despeñarte en algún cruce donde, con suerte, de ti solo quedaría algún que otro diente que, acabaría secuestrando alguna curiosa rata de alcantarilla que recorriera nuestros inertes cuerpos que yacerían en la calzada.

Bueno y que el taxi es más caro.

*Largometraje de Andrew Tucker presentado este 2013 en el Festival de Cine de Cartagena.


jueves, 4 de abril de 2013

Salida de emergencia


Basta con decir "esto era lo que me faltaba" para que a Murphy le siga pareciendo insuficiente.  Además siendo tan quejica como yo: cuando te parece duro retener los diablos y sencillamente sonreír ante un "Usté, extranjera y con trabajo y mi hija que es natural de Santander está de brazos cruzados". Y es que los choques culturales son una constante y más en una región tan conservadora como Santander donde hay quien no duerme a gusto pensando en la irresponsabilidad de mis padres dejándome (mujer y joven) vivir sola en la otra parte del mundo. 

Hay a quienes, incluso, les provoco cierta alergia con mi carácter directo (a mí me gusta definirlo como sincero). Si no, pregúntenle a Pedro, un oyente que, advertido de que fuera conciso, empieza a malgastar segundos de su intervención al aire con un  "Señorita, tanto que pide usted brevedad y se demora más en darme paso que yo en explicarme...". El tiempo en radio es oro (o plata, como dicen aquí). Por mala suerte para Pedro, estoy demasiado acostumbrada a tratar con la verborrea de mi abuela y me tocó callarle con un maleducado "Pedro se demoró más que yo, aquí van las noticias nacionales". Las risas de mis compañeros dejaron en un segundo plano la contrarréplica del malgeniado bumangués. Y es que, sumando y siguiendo, al final del día te planteas si será cierto que estás borniada, especialmente si ya van dos los compañeros que en un mismo día te piden que quites esa mala cara. (A los del trabajo: lo siento, de verdad, entre unos y otros me robaron las buenas formas hoy).

Y el día continua, esquivando a Murphy por los pasillos, haciéndote creer que lo que tienes son problemas. Quieres marcharte a casa cuando, con el bolso ya en el hombro, aparece una curiosa mujer que intenta, sin éxito, ocultar bajo sus labios perfilados de fucsia y la raya de ojos azul el estado catatónico que le tiene marcada desde ese domingo de noviembre cualquiera en el que descolgó una llamada desde la cárcel "Doña Claudia, mataron a su hijo..."  Pi...pi...pi... 

Será que me toca dejar el bolso, sacar la grabadora e invitarla a pasar a la redacción...

Su hijo de 18 añitos, con el cariñoso apodo de "El mono" había acabado entre rejas por robar un celular, delito que su mamá endulzaba con un "pero imagínate cómo era mi Juan Andrés que nada más robarlo, lo devolvió".

Los responsables de la cárcel Modelo de Bucaramanga donde se encontraba desde hacia dos meses antes de su muerte (dato: el hacinamiento en ese centro es tal que si no tienes cómo sobornar a los vigilantes, no tienes derecho a cama) aseguraban que el muchacho se había suicidado desde un quinto piso. La versión oficial no convencía a la señora y su objetivo es que no me convenciera a mi tampoco. Para cerciorarse de que yo (la doctora, como me llaman algunos) denunciara su caso, me mostró una a una las puñaladas que habían destrozado el cuerpo del pequeño vándalo. Una treintena de imágenes explícitas que entraban por mis retinas y querían salir en llanto y el vómito- luego recordé que, pasadas 10 horas de trabajo, no había en mi estómago comida que pudiera devolver-. El morbo era ya lo único que me mantenía en esa silla mientras que la grabadora captaba eternos segundos de silencio. (Rotos, en ocasiones, por el leve sonido del papel de foto pasando de mano en mano).

El ingeniero Freddy me cambió hoy de oficina. Cuando entré a primera hora de la mañana, empujé con energía. 
-"Hacia afuera" me dijo...
-"Esta puerta está mal" le dije analizándola desconfiada.
-"Al revés, es la única en toda la radio colocada correctamente. Al salir se empuja y eso facilita la huida en caso de emergencia".

Cualquier diría que Freddy sabía qué día me esperaba.

viernes, 22 de febrero de 2013

La perversa soledad

"¡Luciíta, en recepción hay dos señores que quieren que les atienda un periodista!" A Betty le gusta llamarme Luciíta aunque haya gente delante, así crea, sin darse cuenta, la antesala de lo que se les va a presentar. "Ahhh, la españoleta! Pareces mucho mayor en la radio, pero solo eres una chinita" (pausa y lascivo escáner visual - es ya un ritual-).

Saco del cajón la empatía, el mejor antidesesperante para una de las más mortíferas armas de algunos oyentes: el "Mi-Problema-Debe-Ser-Su-Mayor-Preocupación-y-JulioSánchezCristo-Debe-Intervenir-Llámelo".
Igualmente, me lo tomo con la mejor de las sonrisas sin olvidarme de la persecución de las saetas del reloj. (Marica, la gente no entiende que el tiempo en el periodismo es oro).
Se marchan. Por fin.
Ring, ring.... "¿La periodista Lucía Benavente? - La misma -¿Puedo ir a visitarla esta tarde? Tengo que darle unos documentos -... Si, bueno... ."
En la W todavía suena la canción previa al boletín informativo de las 16hs y Betty me anuncia que me reclaman en la entrada.
"Mierda... Vino."

Enclenque y con las lentes torcidas no se reprime una pervertida sonrisa, don Jaime, quien se hace creer a sí mismo que en su día fue un exitoso periodista deportivo y escritor amante del premio Nobel de Literatura con el que comparto apellido, mas no sangre.
"¿En qué le puedo colaborar?"
Interrumpe mi resoplido con un obsequio y me alienta a abrirlo en el momento. La bolsa vomita un caos de antiguos (no, decir antiguo suena casi romántico. Sencillamente: deslúcidos) artículos de prensa, calendarios, libros de Jacinto Benavente, estampitas de Santa Lucía, guías turísticas y postales de hormigas culonas. Amarillentos por el desgaste del tiempo y con una impecable caligrafía, tintas roja y azul rezan: 

"Con respetuosa admiración y gratitud, porque mujeres divinas como tú, permiten caminar más fácil el camino no fácil de la vida. Pero con Lucía Benavente la travesía del mundo: es posible."

Periodista Lucía Benavente de Caracol. Estimada Belleza. Mujer divina. Mujer ideal. Divina, culta e inteligente. Con amor.

Perdiendo la esperanza de que se trate de un mero recadero, me empieza a incomodar esta visita.
Entonces aparece en mi mente Juan Carlos (mi jefe) comentando el fraudulento y lamentable cortejo del anodino poeta comparándolo con algún habitante de Macondo.

Recurro a la pantalla del ordenador y miro descaradamente el reloj durante un largo rato. Le da igual.
Las melosas dedicatorias son lo de menos: me entrega una bolsa con dulces caducos, que pronto acaban en la basura, y me muestra una reseña de su vida en el periódico y me indica "Aquí ponía que casado, pero lo he tachado porque estoy ya en trámites de divorcio"...
¡¡¡Perdone, señor. Haber empezado por ahí!!!

Quien fuera un galán en la década del amor, perturbado ahora por la soledad, intenta ganarle tiempo al tiempo en los que, por su aspecto físico, parecen sus últimos días de lucidez (si es que ya no se pasaron). Empieza a darse cuenta de que está de más en la sala: "No quiero molestarla más, tiene mucho trabajo, pero antes quiero entregarle esta foto mía, para que no se olvide de mí".

Tranquilo, ¿cómo olvidarse de un admirador como usted?... Pero gracias por su tétrica y retocada imagen de (sólo hace 3 años-dice- cuando evidentemente son 15 como poco), hoy no podré dormir tranquila. No estoy "mamando gallo": no me atrevo a mirarla a solas, menos aún, tras analizar el cuaderno (incluido en su "pack" de regalos) protagonizado por la famosa modelo colombiana Ana Sofía Henao en el que, posando semidesnuda, potencia la obscenidad de los ojos de ese viejo loco que tuvo el valor de compararme con ella.
La pena por este señor desaparece cuando me llega por la noche una llamada desconocida. No puede ser cierto...
-"No te imaginas quién ha vuelto a la radio hoy".
 - "Oye, ¿y si te viola?"
-"¿Qué dices? Estará loco pero no tendrá tan mal gusto."
Lo que pasa es que está solo desde hace tiempo
... y yo también.










domingo, 3 de febrero de 2013

La perfecta espía

8:30 (En cabina emisora musical)
-Pasodoble y OLÉEEEEEEE llegó nuestra compañera españoleta a la emisora para las noticias internacionales de la farándula.
-No me gustan los toros

9:42 (En el pasillo)
-Buenos días!!
-¡Hola tía!, ¿qué tal estás eh? vamos, eh, tía, como váisss, tía?
-Bien...

10:13 (En directo con W Nacional)
Julio Sánchez Cristo- Gracias por el informe Lucía, aunque no sabemos si la gente en Bucaramanga entenderá "bici"... Lucía se refiere a la cicla. En España abrevian muchas palabras como COLE o BICI. Gracias Lucía!
-¡Que paséis buen finde!

11:22 (En directo en Hoy por Hoy Bucaramanga, oyente al aire)
-Ayyy esa españolita, su voz me levanta el ánimo y otras cosas.
(Todos ríen, yo agito los brazos con indignación).

13:29 (Al teléfono)
 -Lucía ¿qué? ¿Bolabarte?
-Benavente, le estaba preguntando por el pollo... ¿tiene almendras?
-Espere.... (de fondo: ¿¿¿Almendras tenemos???).... No, señora, no tenemos almendras
-Tú no, el pollo!

15:35 (Llaman a la redacción)
-Quisiera hablar con el responsable de W Radio en Bucaramanga para hacer publicidad.
-Soy yo.
-¿Tú? Pero ¿a dónde he llamado?
-A WRadio y Caracol Radio.
-¿En Bucaramanga?
-Sí, señor.
-Bueno niña, póngame con el responsable de WRadio allá.
-Soy yo.
-¿Usted?
-Sí, yo, Lucía Benavente. ¿En qué le puedo colaborar?
-Bueno, ya llamo luego...
(Nunca llamó)

16: 02 (10 personas trabajando en silencio en sus ordenadores: ni música ni radio, solo se oye el ventilador y los golpes sobre el teclado de las computadoras).
-Buenas tardes, quisiera hacerme socia de la biblioteca.
(Solo el ventilador sigue trabajando)

18:30 (Taxi)
-A la Carrera 36 con 37-26, gracias.
-Uyyy española, cómo me gusta el acento, yo veía muchas películas españolas.
-Ah sí? Como cuál?
-Realmente todas porno.
-Ah....
-Pero cómo debe ser tener sexo con una española eh? VAMOS TÍO, DAME MÁS FUERTE!!
-Señor, me puede dejar aquí.
-Que Dios la acompañe!

18:40 (Supermercado)
-¿Dónde están los Tupper?
- ¿El qué?
-Ese recipiente para envasar comida que puedes transportar. Un tupper...
-Espera que llamo a la compañera...
(La compañera viene al rato)
-Tu sabes qué es un tupper?
-No... espera que llamo a Milena
(Consejo de dependientas en el pasillo 4, mi cesta pesa y entre cuchichellos miro a otro lado como si no fuera conmigo la cosa y,así, restar importancia a lo que parece la deliberación de un veredicto con el que sabré si seguiré con viva o no).
-No tenemos de eso...
-Vale, gracias.

18:57 (Tienda)
-Estaba buscando un calzado deportivo del número 39 pero que sean económicos...
-Ah! Españolaaa, qué lindo!!
-Sí..
-Mira, estos que cuestan 100 dólares
-Pero..¿más económicos?
-Pues es que tengo, pero para ti te van estos mejor.
-Son caros.
-No...
-Me voy ¬¬

19:14 (Pidiendo hora en la peluquería)
-Y qué estás, de vacaciones aquí?
-Trabajo acá.
-Y cómo así? ¿Por qué no estás en España? ¿No extrañas a tu familia? ¿Pasaste la Navidad sola? ¿No te da tristeza pasar tanto tiempo sola y sin conocer a nadie? ¿Tienes amigos? ¿Cuándo vas a volver? ¿Y cómo te han tratado? ¿Amañada? ¿Tan mal está España? ¿Cuánto llevas acá? ¿Y ya tienes novio? ¿No has conocido a ningún colombiano? ¿Qué haces cuando no estás trabajando?
-Espera, espera que voy a meter la cabeza en el horno. "Ahorita vengo"

19:42 (En la portería)
-Buenas noches, señorita, ¿cómo me le va? Ya no me da ni un beso!
-Holaaaa, sí claaaro!
(Beso en la mejilla)
-Ahora seré la envidia de todos los porteros cuando les enseñe por la cámara que me ha dado un beso la española.
(Álvaro tiene 50 años).

21: 16 (Bar)
-¿Conoces el vallenato?
-Sí, pero no me va... jeje
-¿Cómo así?
-¿Ves la sangre de mi oído? Pues eso...